La mejor política económica crea condiciones para que todos los sectores innoven, compitan y crezcan en igualdad de oportunidades, permitiendo que los mercados identifiquen los nuevos motores de crecimiento.
La economía mundial atraviesa una transformación profunda. La Inteligencia Artificial (IA), la automatización, la digitalización de los servicios, los cambios en las cadenas globales de valor y la incertidumbre geopolítica están redefiniendo continuamente la forma de producir, invertir y competir.
Panamá enfrenta estos desafíos en un momento decisivo. El país necesita recuperar una trayectoria de crecimiento más dinámica, generar empleos sostenibles y bien remunerados, fortalecer su competitividad y ampliar sus fuentes de crecimiento en un entorno fiscal cada vez más exigente.
La principal prioridad económica de los próximos años debe ser fortalecer la capacidad de adaptación de la economía. Una economía capaz de incorporar tecnología, reasignar recursos hacia actividades de mayor valor agregado y aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento.
Durante décadas, Panamá impulsó su desarrollo apoyándose en sectores estratégicos que contribuyeron significativamente al crecimiento nacional. La logística, el comercio, los servicios internacionales, el turismo y la construcción ayudaron a consolidar fortalezas que siguen siendo fundamentales para el país. La siguiente etapa exige complementar esos logros con una estrategia que fortalezca simultáneamente a toda la economía.
Durante años, buena parte de las políticas se apoyaron en lo que los economistas llaman cherry picking: la selección de sectores o actividades específicas para concentrar incentivos, beneficios o tratamientos especiales. Este enfoque impulsó importantes actividades económicas y contribuyó a la diversificación productiva. Sin embargo, la velocidad de los cambios tecnológicos y económicos exige ahora una visión más amplia.
Resulta cada vez más difícil anticipar cuáles serán los sectores dominantes dentro de diez o quince años. Por ello, cobra mayor relevancia fortalecer capacidades compartidas que permitan a empresas y trabajadores ajustarse continuamente a nuevas circunstancias.
La innovación, la inteligencia artificial, la digitalización empresarial, la capacitación continua, la conectividad digital, la investigación aplicada, las ventanillas únicas, la interoperabilidad institucional y la simplificación de trámites son ejemplos de políticas transversales cuyos beneficios alcanzan simultáneamente a toda la economía.
La mayoría de las empresas comparten necesidades similares: talento humano, acceso a tecnología, reglas claras, procesos ágiles y menores costos de transacción. Cuando estas condiciones se fortalecen de manera homogénea, aumenta la movilidad de los recursos hacia las actividades más productivas y mejora la capacidad de ajuste de toda la economía. La productividad surge entonces como resultado de una economía más dinámica y preparada para evolucionar.
La función de la política pública consiste en crear esas condiciones. Corresponde a los mercados, a las empresas y a los emprendedores identificar dónde surgirán las próximas oportunidades de crecimiento.
La transición hacia este modelo será gradual. Los sectores consolidados seguirán desempeñando un papel central en la economía. Al mismo tiempo, conviene avanzar hacia marcos más simples, homogéneos y transversales que fortalezcan capacidades comunes para todos los sectores.
Este proceso favorece los encadenamientos productivos, acelera la difusión de conocimiento y tecnología y fortalece la integración económica. También simplifica la gestión pública, reduce costos para las empresas y crea mejores condiciones para el surgimiento de nuevos motores de crecimiento.
Panamá cuenta con activos extraordinarios. La siguiente etapa consiste en complementarlos con una economía más ágil, innovadora y preparada para evolucionar.
En un entorno donde el cambio será una constante, la principal ventaja competitiva del país será su capacidad para transformarlo en oportunidades de crecimiento.
Por: Horacio Estribi
Economista
