Ya se han cumplido nueve (9) años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Panamá y la República Popular China. Es sin duda un hito histórico que ha marcado una nueva era en las relaciones entre ambos países y que ha tenido un impacto positivo en materia económica y comercial, por lo que, a mi juicio, se ha obligatorio hacer un balance de lo andado estos años, así como los retos y las oportunidades que ha significado nuestra relación con el gigante asiático.
Y es que hay que admitir que, desde un primer momento, este importante paso dado por la administración del expresidente Juan Carlos Varela ha tenido sus luces y sus sombras, tanto a nivel local como en la escena internacional, especialmente debido a la forma como se dio la negociación con la República Popular China: en total secreto.
Sin embargo, a mi juicio, valorar el impacto de las relaciones diplomáticas con China continental pasa por un análisis de sus impactos económicos, del rol que Panamá juega o puede jugar para las empresas chinas y de las oportunidades que se abren para las empresas panameñas en un mercado gigantesco, de más de 1,400 millones de consumidores potenciales.
Las cifras son claras
Ya todos sabemos que China es el principal proveedor de mercancías de la Zona Libre de Colón (ZLC) y que se ha consolidado como el segundo usuario del Canal de Panamá.
Pero al evaluar el impacto económico del establecimiento de relaciones diplomáticas con el gigante asiático también hay que tener presente que, de acuerdo con datos oficiales suministrado por la propia Embajada de la República Popular China Panamá, el volumen del comercio bilateral se ha duplicado de $6,380 millones en 2016 a $12,860 millones en 2025, gracias a lo cual, Panamá se ha convertido en el mayor socio comercial de China en América Central.

Por otra parte, la inversión directa de China en Panamá saltó, de $270 millones, antes del establecimiento de relaciones diplomáticas, a $1,740 millones en 2024, lo que significa que creció de seis (6) veces en un lapso de nueve años.
Actualmente, más de 200 empresas chinas invierten y operan en Panamá, de las cuales más de 40 son calificadas como grandes corporaciones multinacionales, y más de 20 han establecido en Panamá sus sedes regionales (bajo el paraguas de la Ley de Sedes de Empresas Multinacionales), abarcando sectores como finanzas, tecnología, telecomunicaciones, logística, infraestructura, entre otros.
Gracias a estas inversiones, las empresas chinas han generado alrededor de 9,000 empleos directos para los panameños e innumerables empleos indirectos.
La cooperación en el sector marítimo también es un pilar importante de la relación bilateral, un ejemplo de ello es el Acuerdo sobre Transporte Marítimo entre China y Panamá otorga a Panamá grandes beneficios fiscales, ya que gracias a su firma un gran número de buques chinos se registran bajo el pabellón de conveniencia panameño, lo que contribuye a consolidar a Panamá como el país con el registro de buques más grande del mundo. China y Panamá también mantienen una buena comunicación y coordinación en el marco de la Organización Marítima Internacional (OMI).
Además, en los últimos años, la cooperación en materia de ferias y exposiciones se ha convertido cada vez más en un nuevo y destacado aspecto de las relaciones económicas y comerciales entre China y Panamá.
China ha organizado durante varios años consecutivos grandes delegaciones para participar en Expocomer, siendo siempre el país con la mayor participación.
En marzo de este año, cerca de 80 empresas chinas visitaron Panamá para exhibir sus productos, logrando un volumen de intenciones de transacción de $31.9 millones, lo que representa un aumento del 4%. Productos chinos de alta tecnología y alto valor añadido, como exoesqueletos robóticos,
drones y sistemas inteligentes de seguridad, hicieron una aparición destacada, marcando una nueva tendencia en la vida inteligente en Panamá.
Las empresas chinas también participan ampliamente en otras ferias celebradas en Panamá, como la Feria Internacional de David, la Feria Internacional de Azuero, ExpoMáquina, y la Feria de Neumáticos y Autopartes de Latinoamérica. Los automóviles de marca china, grúas de construcción y ambulancias, entre otros, suelen ser el centro de atención, mostrando el sólido poder del “Fabricado en China” y proporcionando un fuerte respaldo para que Panamá consolide su posición como centro logístico y de distribución de equipos en la región.
Beneficios directos para la producción local
En cuanto a Panamá y su oferta exportable vale decir que se han registrado avances importantes ya que, en estos nueve años, el país ha recibido la autorización de las autoridades sanitarias y aduaneras de China para exportar a ese país asiático una amplia gama de productos agrícolas e industriales.
Productos como piña, banano, sandía, pescado fresco y congelado, carne bovina, carne de cerdo, los camarones y otros frutos del mar, cobre, café y desperdicios de hierro (chatarra) forman parte de la oferta exportable panameña que hoy tiene acceso al mercado chino.

Según cifras del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), en 2025 el valor total de las exportaciones de Panamá al mercado de la República Popular China sumó $64.8 millones, ubicándose entre los 10 primero destinos de exportación.
Y se espera que estas cifras crezcan significativamente, a pesar de las dificultades por las que atraviesan las relaciones diplomáticas entre China y Panamá a raíz de la decisión de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de declarar inconstitucional el contrato de concesión entre el Estado panameño y la honkonesa CK Hutchinso para la administración de los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en las riberas del canal de Panamá.
¿Más cooperación es factible?
A raíz de esa decisión de la CSJ y de la adopción de medidas para mantener operativos los puertos, y el sistema logístico panameño, por parte del Gobierno del presidente de la República, José Raúl Mulino, otorgando la administración temporal de esos puertos a una empresa europea, hasta la realización de una nueva licitación, la relaciones con China se han visto afectadas, a lo que se suma la manifiesta intención de la Administración estadounidense del presidente Donald Trump, de poner fin a lo que ha denominado como “la influencia maligna del Partido Comunista Chino en Panamá”.
Y es que si bien China, a través de su Embajadora, Xu Xueyuan, siempre ha expresado el interés de su país por mantener y profundizar las relaciones diplomáticas y comerciales de su país con Panamá, también ha sido clara en su interés de defender los intereses de las empresas chinas que operan en el istmo.

La verdad sea dicha, tras las acciones de Panamá las autoridades chinas implementaron un sistema de retención e inspección de naves con bandera panameña, argumentando razones técnicas y accidentes registrados en sus puertos, una situación que pudo afectar negativamente, pero debido a los esfuerzos diplomáticos de ambas partes ha sido superada.
Sin embargo, hay que admitir que, al margen de estas “escaramuzas”, Panamá no ha aprovechado todo el potencial que ofrece China para impulsar el comercio bilateral, la inversión directa y la cooperación en áreas estratégicas en que el gigante asiático tiene mucho que ofrecer.
Para muestra un botón. Cuando Panamá estableció las relaciones diplomáticas con China, el país asiático estableció un fondo de cooperación de $160 millones, de los cuales durante la administración de Juan Carlos Varela se utilizaron poco más de $5 millones para la realización del estudio de factibilidad del proyecto para la construcción de un tren entre las ciudades de Panamá y David, así como en otros proyectos de cooperación.
Eso significa que, en nueve años, ni el gobierno del expresidente Laurentino Cortizo, ni el del presidente Mulino, han utilizado los fondos destinados por China a impulsar la cooperación con Panamá. Tengamos presente que halamos de más de $150 millones que están disponibles, pero que a pesar de las grandes necesidades sociales que afronta el país no se han utilizados.
China tiene mucho conocimiento y experiencia que ofrecer en materia de producción agrícola, industria manufacturera, energías verdes, tecnología, electro movilidad, seguridad y el desarrollo de infraestructura, pero es evidente que Panamá nunca ha tenido una estrategia clara sobre lo que quiere de las relaciones diplomáticas y comerciales con el gigante asiático.
De hecho, durante la Administración del expresidente Varela, se adelantó la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la República Popular China, proceso que fue abandonado por los subsiguientes gobiernos, que han optado por lograr el ingreso al mercado chino de algunos productos y contar con acuerdos específicos en áreas de interés estratégico en lugar de negociar un acuerdo comercial de amplio espectro.
Esa falta de visión estratégica se pone en mayor evidencia en estos momentos, en que China ha lanzado una nueva estrategia para profundizar su apertura económica e integración a los mercados globales, denominada “Arancel Cero”, que permite a los países que China define como del “Sur Global” a exportar sus productos a su gigantesco mercado sin pagar aranceles de importación.
Es lógico que, en un mundo tensado por las diferencias geopolíticas entre grandes gigantes, como China y Estados Unidos (EE.UU.), Panamá deba mostrarse precavida y mantener su neutralidad, ya que siendo EE.UU. nuestro primer socio comercial, es importante no generar conflictos con su actual administración gubernamental. Sin embargo, eso no significa que Panamá no pueda fortalecer sus relaciones comerciales y de cooperación con China.
No olvidemos que al margen de los discursos y polémicas, la reciente visita del presidente Trump a China, acompañado de los representantes de las empresas más importantes del mundo, evidenció que el país asiático es un mercado bien apetecido y que no es factible ignorarlo. Y si esto es así para una potencia global como EE.UU., también debe serlo para un país pequeño y en crecimiento como Panamá.
Por: Hitler Cigarruista
Economía Panamá
