El presidente de la República, José Raúl Mulino, reafirmó una postura de «tolerancia cero» ante el crimen organizado, al asegurar que su administración no establecerá canales de negociación con cabecillas de pandillas.
El mandatario ordenó al Ministerio de Seguridad (Minseg) un informe pormenorizado sobre la situación actual del país y confirmó que el despliegue policial en las calles se mantendrá de forma sostenida para garantizar la tranquilidad pública.
El jefe del Ejecutivo fue enfático al señalar que, si bien el Estado realiza esfuerzos significativos para dotar a las fuerzas de seguridad con equipos y tecnología, el comportamiento de las bandas criminales, impulsado por el control de las rutas del narcotráfico, sigue siendo el principal detonante de los recientes ajustes de cuentas en el territorio nacional.
«Yo no me voy a sentar, ni el ministro de Seguridad se va a sentar con el jefe de ninguna pandilla a negociar«, dijo Mulino, a la vez que subrayó que la prioridad absoluta es la defensa del ciudadano común, quien se ve expuesto al actuar irresponsable de grupos delictivos dedicados al trasiego de sustancias ilícitas.
Además, el presidente atribuyó el repunte de la violencia al incremento en la producción de cocaína en la región y al uso estratégico de las costas y puertos panameños como zonas de tránsito. En ese sentido, calificó como un éxito la reciente desarticulación de una red de más de 20 personas que utilizaba contenedores comerciales para contaminar carga con estupefacientes.
Como parte de la estrategia para proteger las fronteras, Mulino anunció una cooperación incipiente con los Países Bajos, alianza que pretende establecer un mecanismo conjunto entre la Autoridad Nacional de Aduanas y la Policía Nacional para robustecer la vigilancia de la navegación en aguas jurisdiccionales.
