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Panamá ante el reto de convertirse en el Singapur de las Américas

Panamá necesita convertir su ventaja geográfica en una plataforma que genere más inversión, empleos de calidad y oportunidades para todo el país. La aspiración de ser el Singapur de las Américas exige integrar nuestros activos logísticos con instituciones sólidas, planificación de largo plazo y formación de talento. Contamos con una posición privilegiada; nos corresponde construir las capacidades que permitan aprovecharla plenamente.

La ponencia del embajador de Singapur en Panamá, Chua Kee Lock, en el reciente Foro Nacional para la Competitividad dejó una reflexión relevante: ese país también estuvo ante el desafío que hoy enfrenta Panamá, el de transformar su ubicación estratégica en desarrollo. Dio ese salto mediante decisiones sostenidas, instituciones técnicas y una visión que vinculó la infraestructura con la educación, la innovación y la inversión. Esa experiencia nos invita a preguntarnos qué debemos fortalecer para avanzar por nuestro propio camino.

La visita del presidente José Raúl Mulino a Singapur aporta actualidad a esta reflexión. El recorrido por el puerto de Tuas y los anuncios de cooperación logística abren oportunidades para aprender de esa experiencia y fortalecer nuestra conectividad e instituciones. Su alcance dependerá de la capacidad de Panamá para adoptar prácticas, dar continuidad a los acuerdos y convertirlos en proyectos que generen valor para el país.

El 5 de octubre, el primer ministro Lawrence Wong anunció la adhesión de Singapur al Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá. En el mismo marco, SATS y el Aeropuerto Internacional de Tocumen firmaron un memorando de entendimiento para explorar oportunidades de colaboración en carga aérea, incluido el desarrollo de instalaciones y operaciones en Tocumen Cargo City. Desde la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) consideramos que este acercamiento debe contribuir a fortalecer nuestra plataforma logística y abrir nuevas posibilidades de inversión y empleo.

La visita a Vietnam, del 5 al 7 de octubre, amplía estas oportunidades. Se oficializaron nueve acuerdos de cooperación en áreas como agricultura, formación marítima, turismo y aviación, y se expresó interés en aprovechar la Zona Libre de Colón para acceder a América Latina.

También se anunció una oficina técnica de SEGUMAR y se iniciaron conversaciones para un centro regional de distribución de vehículos eléctricos y repuestos. Panamá puede facilitar el acceso de Vietnam a nuestra región, mientras ese país abre posibilidades hacia Asia. Convertir estos acercamientos en inversión y nuevos mercados requiere seguimiento y ejecución.

Tuas ofrece una lección que va más allá de la automatización. Su desarrollo por fases, con conclusión prevista para 2040, muestra el valor de planificar a largo plazo y ejecutar durante décadas. Para Panamá, aprender de esa experiencia exige integrar el Canal, los puertos, los aeropuertos, el ferrocarril, las carreteras y las zonas económicas bajo una estrategia que sobreviva a los períodos de gobierno. Cada proyecto debe responder a esa visión y contar con responsables, plazos y resultados verificables.

La gobernanza es una condición para lograrlo. Necesitamos instituciones dirigidas con criterios técnicos, personal idóneo y coordinación entre las autoridades que intervienen en la actividad marítima y logística. La meritocracia, la transparencia y la seguridad jurídica deben orientar las decisiones. También hace falta simplificar y digitalizar trámites, evitar duplicidades y ofrecer reglas claras que permitan invertir y operar con confianza.

El desafío económico es lograr que el movimiento de mercancías deje más valor en Panamá. La carga que cruza el istmo o se transborda en nuestros puertos puede generar oportunidades de almacenamiento, transformación, empaque, distribución y servicios especializados. Integrar esas actividades con la carga aérea ampliaría las posibilidades de nuestra plataforma.

Esa conexión debe alcanzar al interior del país, para que productores y empresas de distintas regiones puedan acceder a los mercados internacionales.

El talento merece la misma atención que la infraestructura. La automatización observada en Tuas plantea la necesidad de formar profesionales y técnicos en logística, tecnología y gestión de operaciones. Panamá debe vincular mejor la educación con las necesidades de las empresas, ampliar la formación técnica y fortalecer el dominio del inglés. Si aspiramos a atraer actividades de mayor valor, debemos preparar a los panameños para desarrollarlas y crecer con ellas.

El diálogo entre el Estado y el sector privado debe traducirse en ejecución. Las alianzas requieren seguimiento, y las decisiones deben apoyarse en evaluaciones técnicas, económicas y ambientales.

Desde la APEDE proponemos medir el avance por la inversión que se concreta, las empresas que se desarrollan alrededor de nuestra plataforma, los servicios que exportamos y los empleos de calidad que se generan.

Singapur demuestra que una ventaja geográfica puede convertirse en desarrollo cuando existe capacidad para sostener una visión y ejecutarla. Panamá tiene los activos para dar ese salto. Nos corresponde fortalecer las instituciones, preparar a nuestra gente y conectar las oportunidades del comercio mundial con nuestra economía. Así podremos hacer de la aspiración de ser el Singapur de las Américas una fuente de bienestar para los panameños.

Por: Alberto López Tom

Presidente

Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa 

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