El comercio global continúa transformándose en medio de un entorno marcado por tensiones geopolíticas, cambios arancelarios y avances tecnológicos, sin perder dinamismo. De acuerdo con el informe “Geopolitics and the Geometry of Global Trade: 2026 Update” del McKinsey Global Institute, el intercambio internacional creció en 2025 por encima de la economía global, desafiando previsiones de desaceleración.
Este crecimiento estuvo acompañado por una reconfiguración estructural de los flujos comerciales, que ahora se orientan cada vez más hacia países con mayor alineación geopolítica, consolidando un cambio que se ha venido desarrollando durante la última década.
La IA impulsa el crecimiento del comercio
Uno de los principales motores del comercio global en 2025 fue la expansión de la Inteligencia Artificial (IA). Las exportaciones de bienes vinculados a esta tecnología —incluyendo semiconductores, servidores y equipos de conectividad— crecieron cerca de 40% y representaron aproximadamente un tercio del crecimiento total del comercio mundial.
Este auge estuvo impulsado por la rápida construcción de centros de datos, con Estados Unidos (EE.UU.) liderando la demanda global y Asia consolidándose como el principal proveedor de estos insumos estratégicos.
América Latina: proveedor de recursos en un entorno cambiante
En este contexto, América Latina aparece en el informe principalmente como proveedor de materias primas. Se destaca que países como Brasil han ampliado sus exportaciones de commodities hacia China, en línea con el aumento de la demanda global de recursos.
Asimismo, la región forma parte de los mercados emergentes que están absorbiendo exportaciones redirigidas desde China, especialmente en bienes de consumo, lo que refleja su papel como destino dentro de la nueva geografía del comercio global.
Tensiones comerciales reconfiguran los flujos globales
Las tensiones entre EE.UU. y China fueron determinantes en la reconfiguración del comercio global. El intercambio bilateral entre ambas economías cayó alrededor de 30%, lo que desplazó más de $165,000 millones en flujos comerciales fuera de este corredor.
EE.UU. logró reemplazar cerca de dos tercios de las importaciones que antes provenían de China mediante nuevos proveedores, mientras que China redirigió parte de sus exportaciones hacia otros mercados, frecuentemente a precios más bajos para mantener su competitividad.
China cambia su rol en el comercio global
El informe destaca un cambio estructural en el modelo exportador chino. El país está evolucionando de exportador de bienes finales a proveedor de insumos industriales y bienes de capital, consolidándose como una “fábrica para las fábricas”.
En 2025, China incrementó sus exportaciones de componentes y maquinaria hacia economías emergentes, apoyando el desarrollo de nuevos polos de manufactura en distintas regiones del mundo.
Economías emergentes ganan espacio
La reconfiguración del comercio ha abierto oportunidades para economías emergentes, que han incrementado su participación tanto como proveedores como destinos de exportación. Regiones como el sudeste asiático han fortalecido su rol en las cadenas globales de valor, absorbiendo parte de la producción que antes se concentraba en China.
En paralelo, estos mercados han recibido mayores flujos de bienes industriales, componentes y productos de consumo, reflejando su creciente peso en la economía global.
Mayor presión competitiva y ajustes en política comercial
El aumento de exportaciones hacia mercados emergentes ha generado presiones competitivas en distintas regiones. El informe señala que varios países han comenzado a implementar medidas arancelarias y otras barreras comerciales para proteger sus industrias frente a la entrada de productos más baratos.
Esta tendencia refleja un entorno global donde la política comercial adquiere un papel cada vez más relevante en la configuración de los flujos económicos.
Un comercio más resiliente, pero más fragmentado
A pesar de las disrupciones, el comercio global no se ha contraído. Por el contrario, continúa creciendo, aunque con rutas más complejas y una mayor fragmentación impulsada por factores geopolíticos, tecnológicos y económicos.
El informe concluye que tendencias como el crecimiento de la inteligencia artificial, la mayor participación de economías emergentes y el peso de la geopolítica no son coyunturales, sino cambios estructurales que seguirán moldeando el comercio global en los próximos años.
En este escenario, América Latina se posiciona como un actor relevante dentro de esta transformación, con oportunidades vinculadas a la provisión de recursos, pero también con el desafío de adaptarse a un entorno internacional cada vez más competitivo.
