El grupo alemán Schwarz, propietario de las cadenas de supermercados Lidl y Kaufland, invertirá 5,600 millones de euros ($6,500 millones) en un centro de datos cerca de la ciudad de Rostock, en el noreste del país, según anunció la empresa.
Schwarz prevé que las instalaciones en la pequeña localidad de Dummerstorf tengan una capacidad de 240 megavatios (MW, por siglas en inglés) para el año 2033.
«La soberanía digital no se logra con llamamientos ni discursos. Se logra con acciones, infraestructura confiable y aplicaciones prácticas», declaró Gerd Chrzanowski, director general del grupo Schwarz.
La empresa ya está construyendo un centro similar en la región de Brandeburgo, en las afueras de Berlín, donde se espera que los costes de inversión alcancen un total de 11,000 millones de euros.
Schwarz, que emplea a más de 600,000 personas en todo el mundo, es más conocido por sus cadenas minoristas, pero desde hace varios años también opera como proveedor de tecnología de la información a través de su división Schwarz Digits, ofreciendo servicios como computación en la nube y ciberseguridad.
En su año fiscal, que concluyó a finales de febrero, Schwarz Digits registró ingresos de 2,200 millones de euros, lo que representa un crecimiento interanual del 16%, impulsado en gran medida por la creciente demanda de soluciones en la nube.
Schwarz Digits es una de las cinco divisiones del grupo, que recientemente reportó ingresos totales de 185,600 millones de euros, con los supermercados Lidl y Kaufland representando la mayor parte.
Schwarz busca posicionarse como una alternativa europea a proveedores como Amazon Web Services (AWS) y Microsoft Azure, con la ambición de convertirse en un «hiperescalador», término que designa a los proveedores de nube que operan un gran número de servidores en todo el mundo para ofrecer a los clientes almacenamiento, potencia de cómputo, Inteligencia Artificial (IA) y otras herramientas a gran escala.
Energía verde para alimentar el centro
La construcción de centros de datos no está exenta de controversia, en parte debido al ruido y al elevado consumo de electricidad y agua de las instalaciones de IA.
La extensa infraestructura de energía eólica a lo largo de la costa alemana del Báltico es una ventaja para el proyecto cercano a Rostock. Schwarz mencionó, como un factor determinante en la elección de la ubicación, «la alta disponibilidad de electricidad producida de manera sostenible, incluida la procedente de energía eólica terrestre y marina».
El estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde se encuentra la ciudad, ya cubre más de la mitad de su consumo de electricidad con energía eólica y, en términos puramente aritméticos, produce de manera significativa más energía eólica de la que consume. En la actualidad, la mayor parte de esa electricidad se transporta hacia el sur de Alemania a través de líneas de alta tensión.
Schwarz también señaló que el clima local es favorable para una refrigeración eficaz, lo cual es esencial para proteger a los costosos servidores del sobrecalentamiento. La instalación cerca de Rostock también tiene como objetivo suministrar calor residual a la ciudad para la calefacción urbana.
Queda por ver cuánto se beneficiará políticamente el Gobierno regional con el anuncio de esta inversión de miles de millones de euros, ya que la energía eólica sigue siendo un tema polémico entre muchos residentes.
Schwarz indicó que se generarán 120 puestos de trabajo altamente cualificados una vez que el centro esté en funcionamiento, con muchas más empresas regionales que se beneficiarán de los contratos de mantenimiento, conservación y servicio. Sin embargo, los beneficios prácticos se enfrentan a un escepticismo generalizado, debido a que muchas personas desconfían de la IA y temen que la digitalización ponga en riesgo sus empleos.
DPA
