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Situación económica y fiscal de Panamá refleja una mejora, pero el país aún enfrenta retos como la falta de empleo: Value & Risk Rating

El Índice de Desempeño País (IndPAIS) de Panamá, elaborado por lacalificadora de riesgo Value& Risk Rating, se ubicó en 65,5 puntos a marzo de 2026, mostrando una mejora respecto a los 64,4 puntos registrados al cierre de diciembre de 2025. El resultado ubica al país dentro de un escenario de desempeño sólido, caracterizado por un comportamiento favorable en la mayoría de los indicadores evaluados, aunque todavía persisten algunos desafíos asociados a la actividad económica y al entorno político local e internacional.

La mejora del indicador general estuvo impulsada principalmente por un fortalecimiento significativo del frente fiscal y comercial, así como por un contexto monetario particularmente favorable. Sin embargo, parte de este avance fue moderado por una desaceleración observada en variables relacionadas con la actividad económica y por un entorno político y geopolítico menos favorable.

El Subíndice de Actividad y Crecimiento cayó a 49,74 puntos a marzo de 2026. Este comportamiento refleja una moderación en algunos indicadores asociados a la dinámica económica interna. Entre las variables que explican este desempeño destaca la desaceleración del crecimiento económico. La variación interanual del Producto Interno Bruto alcanzó 3,8%, por debajo del crecimiento de 4,40% observado al cierre de 2025.

Aunque el crecimiento continúa siendo positivo, la menor expansión económica sugiere una moderación en el ritmo de actividad. Asimismo, el mercado laboral presentó un leve deterioro. La tasa de población ocupada se ubicó en 89,7%, inferior al 90,7% registrado en el mismo período del año anterior. Esta disminución refleja una menor capacidad relativa de absorción laboral y contribuyó a reducir el puntaje del componente de crecimiento.

En contraste, el Subíndice Monetario mostró un muy buen desempeño alcanzando el máximo puntaje de 100 puntos frente a los 96 puntos observados un año atrás. El comportamiento refleja condiciones monetarias particularmente estables y favorables. Entre los principales factores que explican este resultado se encuentra la estabilización de la inflación en niveles reducidos, alcanzando 0,9%, un entorno que contribuye a mantener el poder adquisitivo y mejorar las condiciones de previsibilidad económica.

Adicionalmente, la reducción de la tasa de interés interbancaria hasta 3,6% generó un entorno financiero más favorable para el acceso al crédito y las actividades económicas. A esto se sumó un elevado nivel de activos líquidos monetarios, que alcanzaron $34,539 millones a marzo de 2026, lo que sugiere una mayor estabilidad financiera, así como un incremento en la capacidad del sistema para responder a necesidades de liquidez.

Por su parte, el Subíndice Fiscal y de Comercio Exterior mostró una de las mejoras más significativas dentro del período analizado, aumentando hasta 70,5 puntos a marzo de 2026. Este desempeño estuvo impulsado por una mayor actividad comercial y una mejora de indicadores fiscales clave. El nivel de importaciones alcanzó $1,351 millones en marzo, y se destaca la expansión asociada a una mayor actividad económica y demanda interna.

Al mismo tiempo, las exportaciones mostraron un desempeño especialmente favorable, con un crecimiento interanual de 25.5%, lo cual refleja un fortalecimiento del sector externo y una mayor capacidad de generación de ingresos provenientes del comercio internacional. En el ámbito fiscal también se observaron señales positivas. El sector público no financiero registró un superávit equivalente a 3.7% del PIB, mientras que el nivel de deuda pública logró estabilizarse en 65.9% del PIB durante marzo.

La combinación de disciplina fiscal y estabilización del endeudamiento contribuyó significativamente al fortalecimiento de este componente. Mientras tanto, el Subíndice de Contexto Local e Internacional registró una disminución moderada, al ubicarse en 52,3 puntos en marzo de 2026. Entre los factores positivos se destaca el comportamiento del EMBI, que se ubicó en 1,33% durante marzo, reflejando una percepción relativamente favorable del riesgo país por parte de los mercados internacionales.

No obstante, las condiciones internas mostraron un deterioro asociado a diversas manifestaciones sociales y a un aumento de la incertidumbre política local, factores que generan ruido sobre las expectativas de inversión y actividad económica. Adicionalmente, el entorno internacional presentó un escenario más complejo producto de la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, situación que ha generado efectos negativos sobre la economía mundial y un incremento de los riesgos geopolíticos globales.

En términos generales, Panamá mantiene un escenario económico que continúa mostrando fundamentos relativamente sólidos, respaldados por estabilidad monetaria y mejoras fiscales importantes. Sin embargo, la desaceleración de la actividad económica y el deterioro del contexto político y externo representan elementos que podrían limitar el ritmo de mejora durante los próximos meses. La evolución de estos factores será determinante para establecer si el país puede consolidar un fortalecimiento adicional de su desempeño o si enfrenta nuevos desafíos en el corto plazo.

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