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Más que financiamiento: las PYMES necesitan una banca conectada con su operación diaria, advierte Topaz

Para una pequeña o mediana empresa (PYME), acceder a financiamiento puede marcar la diferencia entre mantener su operación y aprovechar una oportunidad de crecimiento. Sin embargo, su relación con el banco no comienza ni termina con un crédito. Cada día, una PYME cobra ventas, paga proveedores, consulta saldos, administra su flujo de caja y evalúa si cuenta con los recursos necesarios para asumir un nuevo pedido, realizar una inversión o enfrentar un gasto inesperado.

Cada una de esas operaciones genera información que puede ayudar a comprender mejor la situación financiera del negocio. El desafío para la banca es conectar esos datos y convertirlos en herramientas que permitan a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) tomar decisiones más informadas y oportunas.

Esto implica avanzar hacia una experiencia bancaria en la que pagos, cuentas y financiamiento no funcionen como servicios independientes. Cuando estas capacidades están integradas, la institución puede tener una visión más completa de la dinámica financiera de una empresa y, al mismo tiempo, ofrecerle al cliente una lectura más clara de su propia operación.

“Para una PYME, el valor de su banco no está solamente en el momento en que necesita financiamiento. Está también en su capacidad de acompañar la operación cotidiana y convertir la información que el negocio ya genera en mejores decisiones. Integrar pagos, cuentas y crédito permite construir una relación mucho más conectada con las necesidades reales de la empresa”, afirma Jorge Iglesias, experto en tecnología aplicada a los negocios y CEO de Topaz.

Esta integración puede tener implicaciones concretas. Conocer cómo evolucionan los ingresos y egresos, identificar patrones en los cobros, anticipar obligaciones o visualizar con mayor precisión el dinero disponible puede ayudar a una empresa a administrar su liquidez y planificar sus próximos pasos.

El desafío cobra especial relevancia para las PYMES, que no siempre cuentan con estructuras financieras complejas o herramientas avanzadas para analizar su operación. En estos casos, la banca tiene la oportunidad de evolucionar desde un proveedor de productos hacia un aliado capaz de ofrecer mayor visibilidad sobre la situación del negocio y facilitar decisiones relacionadas con liquidez, inversión y crecimiento.

La discusión forma parte de un desafío más amplio para la industria financiera latinoamericana. A medida que los clientes utilizan más canales, productos y servicios digitales, las instituciones necesitan construir experiencias capaces de conectar diferentes momentos de la relación financiera, independientemente del modelo de negocio o del nivel de madurez digital de cada organización.

Esta conversación también estuvo sobre la mesa en CLAB 2026, el Congreso Latinoamericano de Tecnología e Innovación Financiera, donde Topaz participó en el panel “Jornadas digitales de alto impacto: Habilitadores tecnológicos para la nueva era financiera”. Flávio Gaspar, CPO de Topaz, y Marcial del Pozo, Head of Business & Operations Latam, junto con invitados del sector bancario, abordaron cómo distintos modelos de negocio y niveles de madurez digital están transformando la experiencia financiera y qué capacidades tecnológicas y organizacionales permiten construir journeys más integrados, ágiles y relevantes para los clientes.

Para Panamá, avanzar hacia una banca más integrada puede contribuir no solo a mejorar la experiencia de las pequeñas empresas, sino también a fortalecer su capacidad para administrar recursos y aprovechar oportunidades. La clave estará en lograr que la información que las pymes generan todos los días deje de permanecer fragmentada entre productos y se convierta en conocimiento útil para operar, decidir y crecer.

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