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Guatemala implementará la venta del combustible con etanol en las gasolineras, a partir del 1 de julio

A partir del 30 de junio, como se señala en el Reglamento General de la Ley de Alcohol Carburante (de 1985), los expendios de combustibles de Guatemala estarán obligados a mezclar con agroetanol la gasolina súper (95 octanos) y regular de venta (91 octanos) al público.

De acuerdo con un artículo publicado por Prensa Comunitaria, y que lleva la firma de la periodista Claudia Méndez Villaseñor, la mezcla E10 quedó establecida en el Acuerdo Gubernativo 257-2025 “Reglamento General de la ley de Alcohol Carburante”, del Ministerio de Energía y Minas (MEM), vigente desde el 22 de diciembre de 2025 cuando fue publicado en el Diario Oficial.

Agrega que se supone que los consensos de esta normativa nacieron en mesas de diálogo con los principales actores de la cadena de comercialización y suministro de combustibles, pero todavía se mantienen inconformidades. A las voces críticas, que cuestionan la mezcla E10, se les señala de desinformar o malinterpretar la normativa y las decisiones oficiales.

A partir de 2005, desde el Gobierno se consideraron (de manera formal) las bondades del etanol o agroetanol y cómo la industria azucarera de Guatemala podría abastecer a los países centroamericanos de este biocombustible. A nivel mundial, fue en Brasil que se comenzó a producir etanol a gran escala a partir de 1975 cuando se creó el Programa Nacional do Alcool-Proalcool (Programa Nacional de Etanol). En 2003 esta alternativa de combustible era viable en 19 de los 26 estados brasileños. A pesar de los altibajos de la experiencia brasileña, desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) se comenzó a promocionar el etanol a nivel centroamericano, respaldado por la eficiencia de la poderosa agroindustria azucarera nacional (importante soporte del entonces Presidente Óscar Berger) en la producción de este biocombustible.

Desde la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), se dieron a conocer el 6 de julio de 2005, las declaraciones del entonces ministro de Agricultura, Álvaro Aguilar, sobre el etanol y cómo el país podría abastecer a los países del istmo. El exfuncionario años después estaría involucrado en un atentado en contra de comunitarios de Chuarrancho que protestaban contra una hidroeléctrica, en 2013.

Guatemala es el mayor productor de azúcar en Centroamérica, la producción sería suficiente para toda la región junta. Se estudia la posibilidad de generar etanol para abaratar los costos de los combustibles”, dijo entonces.

 “El etanol es un producto que se deriva de la caña de azúcar y que se puede combinar con el combustible para abaratar su costo y su uso forma parte de estudios avanzados que se realizan en Guatemala como parte de su plan energético”, aseguró el exfuncionario. “La producción sería suficiente para toda la región junta y aun así Guatemala es uno de los principales exportadores de azúcar en el mundo”, afirmó.

En 2005, el barril de petróleo se cotizaba a $60 (hoy a causa del conflicto de Estados Unidos con Irán superó los $100), un precio elevado en la época, por lo que Aguilar aseguró que el país estudiaba la posibilidad de producir etanol, derivado de la melaza de caña, y mezclarlo con gasolina con la finalidad de reducir los precios de los combustibles. “No se ha implementado el uso etano en el país, aunque hay una posición para que el uso sea obligatorio y hay otra propuesta para que sea voluntario, pero que por el precio el público escoja este combustible más económico y menos contaminante. Este proyecto es capaz de introducirse en todos los países, pero se necesita una producción muy fuerte de azúcar para transformarla en etanol”, afirmó el exministro en 2005.

De vuelta a 2026

Las palabras del exfuncionario de Berger, de hace casi 20 años, pareciera que sonaron familiares al Gobierno de Bernardo Arévalo y más el término “obligatorio”. En la Ronda del pasado 16 de marzo, el Gobernante se refirió a la E10 como un producto amigable al ambiente, la salud y que lejos de afectar los motores de los vehículos aliviaría el bolsillo de los conductores. Se refirió ese día a que son importados los automóviles y motocicletas que circulan en Guatemala y que en los países que se producen las flotillas se utilizan mezclas de alcohol carburante desde hace por lo menos 40 años.

Enrique Maldonado, de la Asociación de Expendedores de Combustible de Guatemala, aseguró que pese a que se solicitó con antelación que se integraran varias mesas técnicas con el fin de que los expendedores expresaran sus preocupaciones y temores no obtuvo respuesta y ahora solo les queda acatar la orden de la autoridad.

“Lo que se pide es que se limpien los tanques y equipos, que se verifique que los materiales sean compatibles con la mezcla E10. Hay estaciones que tienen condiciones, pero otras requieren ciertos ajustes”, indicó.

En fechas recientes, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) presentó opciones de empresas que podrían hacer este trabajo, pero a los expendedores les genera inquietud que un técnico evalúe las estaciones, ¿por qué quién evalúa al técnico?, mencionó. “En el país está la limitación de la forma de la estructura. No se puede ver el interior del tanque. Dicen las empresas que puede ser por cámaras. Se espera que los expendedores tengan la capacidad de prestar el servicio, que tengan la capacidad y que esté garantizada”, indicó.

En el país funcionan 2,000 expendios de combustible autorizados y los que se encuentran ubicados en los territorios más lejanos o en zonas fronterizas son las que han hecho mayores inversiones por esta transición, indicó Maldonado.

“A nivel nacional es un mandato obligatorio despachar gasolina E10. Al principio hablamos de que no se tendría que obligar al consumidor sino ofrecerla como una alternativa. Además, el tema del precio es relativo porque en las gasolineras ubicadas en áreas más lejanas a la capital los costos son mayores porque el volumen de venta es menor y el traslado a esos puntos es más alto. En estos expendios el combustible es más caro”, indicó.

En ese sentido, y pese las inconformidades de los expendedores, a partir del 1 de julio, la gasolina súper y la regular contendrá agroetanol.

“Toda la cadena de suministro y comercialización tiene que estar preparada para entonces. Almacenes, pipas, depósitos y bombas. La molécula E10 es la misma, ya sea a partir de derivados de caña de azúcar o maíz. No se necesita de equipo especial para cada variedad. Hay tres niveles de etanol: avanzado con carbono bajo (se logra con melaza); etanol B, con carbono y etanol convencional, el que se deriva de maíz”, añadió. “Entre los compromisos que hizo el Gobierno con Estados Unidos por el tema de aranceles está la posibilidad de comprar etanol de ese país, que es principalmente de maíz, pero también hay un poco de derivados de caña de azúcar”, agregó Maldonado.

En la actualidad son tres las importadoras de combustible en el país: PUMA; Chevron/Texaco y UNO Petrol (SHELL y UNO). Otras empresas como Don Arturo compran gasolina a estas tres, indicó Maldonado.

Estas compañías tienen que hacer la mezcla, en La Terminal cuando se despacha el combustible a las pipas”, mencionó.

El artículo 27 del Reglamento, “Lugar para realización de la mezcla”, establece que “la mezcla del alcohol carburante para la obtención de gasolinas deberá realizarse en las terminales de almacenamiento autorizadas por la Dirección General de Hidrocarburos (DGH). Misma que debe ser en un proceso a través de los equipos instalados en la isla de cara que inyectará el etanol en las tuberías de despacho para que, en los brazos de suministro salga la mezcla en las terminales de almacenamiento”.

En tanto, el artículo 29, “Uso mínimo de etanol avanzado”, señala que “con base en los compromisos internacionales adquiridos en materia de reducción de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), el MEM requerirá a los distribuidores mezclar cada año como mínimo un 60 por ciento de etanol avanzado.

El artículo 31, “De las estaciones de servicio o expendio”, en tanto obliga a las gasolineras a mantener la integridad de la mezcla (gasolina E10) que reciban de las distribuidoras, con la finalidad de garantizar la calidad del producto de venta al usuario. “Cada actor de la cadena tiene que garantizar la estabilidad del producto”, añadió Maldonado.

A los propietarios de vehículos se les aconseja que consulten los manuales y busquen información en las concesionarias sobre los motores. Es lo que lo puedo decir porque los expendedores tenemos una licencia otorgada por el MEM y estos cambios los tenemos que cumplir”, añadió.

Prensa Comunitaria se comunicó vía telefónica al PBX de UNO Guatemala, 22 85 1400 y esperó por 15 minutos a que respondiera la llamada un agente de Servicio al Cliente, pero no nadie atendió. En una segunda llamada se dejó el mensaje en una contestadora de voz, sobre la postura de la empresa ante la obligatoriedad de despachar E10 a partir del 30 de junio y el gasto que ello implica. Pero no se atendió a este medio.

De acuerdo con Maldonado por la licencia que otorga el MEM, los distintos actores de la cadena de suministro y comercialización tienen que cumplir los cambios que exige la autoridad, pese a algunas preocupaciones.

Por Claudia Méndez Villaseñor

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