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China fija nuevos estándares de seguridad para la conducción autónoma y traza un «piso de seguridad»

China ha dado un nuevo paso en la regulación de los vehículos inteligentes conectados con la publicación de dos normas nacionales obligatorias que establecen requisitos de seguridad para los sistemas de asistencia avanzada a la conducción L2 y para los niveles superiores de conducción autónoma L3 (conducción autónoma condicionada) y L4 (conducción altamente autónoma).

Las nuevas reglas llegan en un momento de rápido desarrollo tecnológico del sector y buscan establecer una base común de seguridad antes de que los vehículos con mayor grado de autonomía tengan una presencia más amplia en las carreteras.

Actualmente, los consumidores chinos ya pueden adquirir vehículos equipados con sistemas L2 de asistencia combinada a la conducción, capaces de realizar funciones como mantenimiento de carril, control de velocidad, reconocimiento de obstáculos o estacionamiento automático. Según los últimos datos, desde comienzos de 2026 la tasa de penetración de estos sistemas en los turismos de China ha alcanzado el 70.5%.

Durante una prueba realizada en Beijing con un modelo lanzado en 2026, un vehículo equipado con cuatro radares láser completó un recorrido urbano de unos 20 minutos con una intervención mínima del conductor, incluyendo giros, esquiva de obstáculos, paradas en semáforos y estacionamiento automático. Sin embargo, la normativa actual todavía exige que el conductor mantenga la atención y pueda asumir el control en cualquier momento.

El siguiente salto tecnológico será la llegada de los sistemas L3 y L4, que permitirán al vehículo asumir más tareas de conducción bajo determinadas condiciones. Desde finales de 2025, algunos modelos L3 ya han recibido autorización para circular en zonas concretas de Beijing y Chongqing, aunque continúan en fase piloto y no están disponibles para la venta general.

La nueva norma sobre seguridad de los sistemas de conducción autónoma entrará en vigor el 1 de julio de 2027 y se aplicará a los nuevos modelos L3 y L4 que soliciten su comercialización a partir de esa fecha. Entre otros aspectos, exige a los fabricantes establecer mecanismos de seguridad durante todo el ciclo del vehículo y definir con claridad los límites del sistema, la supervisión del conductor y la respuesta ante posibles fallos.

Los expertos consideran que esta normativa permitirá una transición más segura hacia niveles superiores de automatización, al tiempo que proporcionará a los consumidores criterios más claros para evaluar la seguridad de los futuros vehículos inteligentes.

El desarrollo de la conducción autónoma no depende únicamente de alcanzar mayores niveles de inteligencia artificial, sino también de construir un marco regulatorio capaz de garantizar confianza y seguridad. Con estas nuevas normas, China busca acompañar la innovación tecnológica con reglas que faciliten la integración progresiva de los vehículos inteligentes en la vida cotidiana.

CGTN Español

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