El pleno de la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad, en tercer debate, el Proyecto de Ley 704, que establece la obligatoriedad de los comedores escolares y la entrega de uniformes para estudiantes de escuelas oficiales del país, según informó el órgano legislativo.
De acuerdo con la información, la iniciativa modifica y adiciona artículos a la Ley 47 de 1946, Orgánica de Educación, con el propósito de contribuir al desarrollo integral de estudiantes en pleno crecimiento y de aportar a la reducción de la deserción escolar. La propuesta responde, según el texto, al deber del Estado de distribuir uniformes a la población con menos recursos económicos.
El proyecto establece que el Ministerio de Educación (MEDUCA) deberá garantizar, de manera progresiva, el establecimiento de comedores escolares en los centros educativos oficiales, para contribuir a la nutrición, la salud y el bienestar de los estudiantes, así como a su rendimiento académico. Además, su implementación se hará de forma coordinada con los programas de alimentación escolar vigentes, sin afectar la continuidad ni los recursos destinados a ellos.
En cuanto a los uniformes, la iniciativa contempla que el MEDUCA establezca un mecanismo de apoyo para los estudiantes matriculados en centros oficiales que se encuentren en situación de vulnerabilidad económica, con base en criterios objetivos de elegibilidad y sujeto a la disponibilidad presupuestaria.

Para determinar a los beneficiarios, el ministerio deberá crear un procedimiento de evaluación socioeconómica, que podrá desarrollarse mediante trabajadores sociales u otros mecanismos institucionales de verificación, y que deberá respetar la confidencialidad de la información personal y familiar del estudiante.
El proponente, diputado Betserai Richards, sostuvo que ningún estudiante debería sentarse en un pupitre sin haber comido, pues el hambre impide el correcto desarrollo de la labor educativa.
“Un estudiante con una alimentación pobre es afectado, directamente, en su capacidad de concentración, la memoria, el rendimiento académico y, en última instancia, la permanencia del estudiante en el sistema educativo. No se trata de una preocupación accesoria a la educación, se trata de resolver un problema para que la educación plena sea posible”, indicó.
