En el 2025 la dinámica laboral cambió, rompiendo un ciclo de 12 años durante los cuales sólo el Estado generó empleo formal y los mayores aumentos salariales, con plata prestada. Durante ese lapso se creó una economía artificial donde los beneficios se convirtieron en derechos, financiados con deuda y defendidos con consignas.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), entre el 2012 y 2024, unos 24,174 asalariados perdieron sus trabajos, pero se agregaron 63,044 funcionarios y 264,153 informales a la economía. Cada asalariado que perdió su empleo fue reemplazado en la economía por 3 funcionarios y 10 informales, síntoma de un severo proceso de precarización y estatización del empleo, durante el cual la deuda externa pasó de $14,567 millones a $53,736 millones, un incremento de $39,169 millones.
Durante 12 años, el mercado laboral estuvo en un “coma inducido” por nuestra tóxica adicción a la deuda. Al punto tal que en el 2025 el Servicio de la Deuda ($3,019 millones en intereses) fue mayor que los ingresos recibidos de la operación del Canal ($2,965 millones). En otras palabras, “los aportes del Canal no alcanzaron ni para hacer el pago mínimo de la tarjeta de crédito”.
Empleos y salarios en el sector público 2012-2024
Según el Cuadro 14 del Informe Laboral del INEC, 93% de la expansión de la planilla estatal se originó en Educación (38%), Salud (28%), Administración Pública (27%)
Con respecto a los salarios, la comparación del Cuadro 25 del mismo Informe, el aumento porcentual de salarios en algunos sectores claves incluyó: Mediana salarial en la economía +43%, Agricultura +49%, Industria +45%, Construcción +28%, Comercio +38%, Logística +27%, Hoteles y Restaurantes +43%, Actividades administrativas +39%, Administración pública +55%, Enseñanza +96%, Salud +65%, Otras actividades de servicio +29%.
En el 2025 “salimos del coma” Entre octubre 2024 y septiembre 2025 se generaron 73,733 nuevos empleos formales, 86% de ellos privados, cambiando el patrón de los 12 años anteriores y muy en particular del período 2019-2014, durante los cuales la empresa privada perdió 44,261 empleos formales, pero se agregaron 19,409 servidores públicos y 28,372 informales a la economía.
A pesar del aumento en la tasa de desempleo a 10.4% y la pérdida de 21,734 empleos formales agrícolas, la mitad de ellos en Bocas del Toro y la comarca Gnöbe Buglé, en ese período los otros sectores de la economía generaron 95,467 nuevos empleos formales privados, demostrando una importante recuperación de la confianza en el clima para la inversión privada en el país.
La confianza comenzó a mejorar en la segunda mitad del 2025
Luego de la fuerte contracción del consumo en el primer semestre del 2025, inducida principalmente por la eliminación de $60 millones mensuales de masa salarial en las provincias de Panamá y Panamá Oeste, a raíz del cese minero y la pérdida del Grado de Inversión de Fitch Ratings, las cosas comenzaron a mejorar en el segundo semestre.
Los financiamientos bancarios al sector productivo aumentaron 9% versus 2024, el consumo mensual en el segundo semestre fue $100 millones mayor que en el primero, la recaudación fiscal aumentó 13.4%, las ventas de automóviles se incrementaron en 10.8% en relación al 2024, y el Ministeriio de Trabajo y Desarrollo Laboal (MITRADEL) tramitó 11% más contratos laborales que el año anterior. Hoy hay más trabajadores formales en la empresa privada que nunca en la historia (892,567).
Estas tendencias se acentuaron en el primer trimestre del 2026. Los financiamientos bancarios al sector productivo en el primer trimestre subieron 11% con respecto al mismo período del año pasado, el consumo aumentó 9% y MITRADEL tramitó 25% más contratos laborales en el primer trimestre del año, que en el mismo período del 2025.
También mejoró la confianza a nivel internacional
Estos indicadores de confianza en la economía interna se suman a la importante mejora en el índice de riesgo país, que coloca a Panamá como uno de los países más seguros para invertir en toda Latinoamérica.
Según la medición de abril 2026 del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI), que elabora JP Morgan Chase & Co., conocido como Riesgo país, los bonos panameños se cotizan como los cuartos más seguros de Latinoamérica, sólo superados por los de Chile, Paraguay y Uruguay. En octubre 2024 estaban en el puesto 9.
En resumen, hay indicadores claros y verificables de que la confianza en el país está mejorando. De nosotros dependerá si estas mediciones van más allá de la coyuntura y se convierten en una tendencia sostenible.
Por: René Quevedo
Asesor empresarial
