La Embajada de la República Popular China en Panamá y el Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá realizaron el conversatorio “105 años de reingeniería social en China: oportunidades de desarrollo sincronizado entre China y Panamá”, un espacio de análisis e intercambio sobre la evolución de China y las perspectivas de cooperación bilateral.
En el discurso de bienvenida, el presidente del Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá (CEEAP), Roberto Montañez, destacó la transformación política, económica, social y tecnológica experimentada por China durante los últimos 105 años.
Señaló que las reformas iniciadas en 1978 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping marcaron un punto de inflexión para el desarrollo del país, mientras que la etapa encabezada por Xi Jinping ha profundizado su modernización, innovación y posicionamiento internacional. En este contexto, resaltó los avances en reducción de la pobreza, educación, tecnología y desarrollo económico, así como el creciente papel de China en la agenda global.
En cuanto a Panamá, Montañez planteó la necesidad de fortalecer las relaciones con China mediante una cooperación respetuosa y orientada al interés nacional, sin comprometer la soberanía ni los principios del país. Asimismo, destacó la importancia de preservar la neutralidad del Canal de Panamá y evitar que el país sea arrastrado a conflictos comerciales o geopolíticos, promoviendo en su lugar el diálogo, la negociación y una relación bilateral basada en el respeto mutuo.
El embajador de China en Panamá, Zhang Xiangyan, enfatizó su discurso en principales experiencias del desarrollo chino durante los 105 años de historia del Partido Comunista de China. Calificó la transformación de China, de un país marcado por la pobreza y el atraso, a convertirse en la segunda economía mundial y en un importante polo de innovación y crecimiento, lo que demuestra que existen distintos caminos hacia la modernización. Entre las experiencias que consideró relevantes mencionó la prioridad al bienestar de la población, la adaptación de las políticas a las condiciones de cada región, la continuidad de las estrategias nacionales de desarrollo y el fortalecimiento de la gestión institucional.

Zhang Xiangyan hizo énfasis en el crecimiento de los vínculos comerciales, de inversión, educativos y de cooperación desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 2017. Destacó, además, el potencial que existe para ampliar la cooperación en áreas como agricultura, salud, educación, innovación científica y tecnológica, cultura y reducción de la pobreza.
“No hay nada más panameño que un desayuno chino”, expresó el Embajador al destacar los históricos vínculos entre ambos pueblos y la oportunidad de construir nuevas áreas de colaboración a partir de las fortalezas de cada país.
Zhang Xiangyan también manifestó su expectativa de continuar fortaleciendo el diálogo con distintos sectores de la sociedad panameña y expresó su confianza en que, mediante el trabajo conjunto, las relaciones entre China y Panamá puedan alcanzar un futuro aún más sólido y prometedor.
Por su parte, el profesor e investigador Samuel Prado Franco, durante su conferencia “Poner al pueblo en el centro: la gobernanza a nivel comunitario en China y sus enseñanzas para Panamá”, destacó la complejidad de gobernar un país de más de 1,400 millones de habitantes y resaltó el modelo chino de gobernanza, basado en colocar al pueblo en el centro de las políticas públicas. Señaló que el bienestar, la atención de las necesidades sociales y la coordinación entre los distintos niveles de gobierno constituyen elementos fundamentales de este modelo, junto con la planificación estratégica y la búsqueda de soluciones adaptadas a las características de cada comunidad.
Como principales enseñanzas para Panamá, Prado planteó fortalecer la cooperación entre gobiernos locales de ambos países y aprovechar experiencias de China en áreas como reducción de la pobreza, lucha contra la corrupción, salud, educación, vivienda y transporte. Asimismo, destacó la importancia de la ética, la transparencia y el servicio a la ciudadanía, y abogó por profundizar los vínculos entre China y Panamá sobre la base de la cooperación, el respeto mutuo y una relación de beneficio compartido.

El conferencista Abdiel Rodríguez Reyes planteó que la experiencia de China ofrece a Panamá y América Latina importantes lecciones sobre desarrollo, soberanía y bienestar, aunque advirtió que su modelo no debe ser copiado de manera automática. Destacó la transformación china y la reducción de la pobreza como referencias para reflexionar sobre modelos propios, adaptados a las realidades históricas, sociales y culturales de la región.
Asimismo, defendió el diálogo entre civilizaciones, el respeto a la soberanía y una diplomacia orientada a la paz y al multilateralismo como alternativas a las relaciones basadas en la imposición y la confrontación.
Rodríguez también subrayó la importancia de la soberanía tecnológica, especialmente ante el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial. A partir de los avances de China en este campo, señaló que Panamá y América Latina deben procurar que la tecnología esté al servicio de la salud, la educación y la reducción de las desigualdades, bajo principios éticos y de interés público. Su principal llamado fue a aprender de las experiencias internacionales sin renunciar a una voz propia, construyendo modelos de desarrollo que respondan a las necesidades de la región y promuevan un futuro de bienestar compartido.
En el conversatorio también participaron los especialistas Julio Yao y Richard Morales, quienes aportaron sus perspectivas al intercambio sobre China y las relaciones China-Panamá.
El evento congregó desde tempranas horas a invitados especiales como el ex embajador de Panamá en la República Popular China, Leonardo Kam; Oydén Ortega Durán, entre otros; y estudiantes universitarios, medios de comunicación, y público en general, generando un espacio de diálogo sobre los desafíos y oportunidades de la relación bilateral.
