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Beijing convierte espacios olvidados en “microjardines” para impulsar una ciudad más verde

Desde pequeños terrenos sin uso hasta espacios verdes en calles y barrios, Beijing está impulsando una transformación urbana que busca acercar la naturaleza a la vida cotidiana de sus habitantes. La ciudad ya ha publicado 13 normas locales relacionadas con la construcción de la llamada “ciudad jardín”, que ofrecen criterios técnicos para aumentar el verde urbano, mejorar los paisajes y proteger la biodiversidad.

Uno de los objetivos principales es convertir pequeños espacios desaprovechados en nuevos ecosistemas urbanos. La norma sobre construcción de “jardines de hábitat” propone transformar solares vacíos, rincones de comunidades residenciales y zonas renovadas mediante el uso prioritario de especies autóctonas, la creación de pequeñas estructuras naturales y la incorporación de instalaciones ecológicas para el agua de lluvia y la protección de fauna.

Un ejemplo de esta aplicación es la comunidad Longtengyuan, en el distrito de Huilongguan. Durante su renovación, se conservaron 25 especies vegetales existentes, se añadieron más de 100 tipos de árboles, arbustos y flores, y se crearon distintos microhábitats como zonas boscosas y praderas húmedas y secas. El proyecto también contó con la participación de los vecinos: 917 hogares colaboraron en la construcción conjunta del espacio verde, convirtiendo el jardín comunitario en un lugar compartido por el vecindario.

Las nuevas normas también ponen el foco en aprovechar espacios urbanos poco utilizados mediante la denominada “ecologización vertical”. Techos, fachadas, puentes y balcones pueden convertirse en zonas verdes, con requisitos específicos sobre seguridad estructural, selección de plantas, instalación y mantenimiento.

En el área del puente Guomao, por ejemplo, un proyecto de jardineras florales instaladas en 7.2 kilómetros de estructuras elevadas creó un corredor verde urbano. Gracias al uso de plantas adaptadas y sistemas inteligentes de riego, la tasa de supervivencia de las flores superó el 98 % y el consumo de agua se redujo un 70%.

Además, Beijing está desarrollando normas para mejorar la planificación y el mantenimiento de parterres y paisajes florales, con el objetivo de mantener espacios atractivos durante todo el año.

Con estas medidas, la capital china busca que la construcción de una “ciudad jardín” no sea solo un gran proyecto urbano, sino también una mejora visible en la vida diaria: más espacios verdes cerca de los hogares y más naturaleza integrada en el paisaje urbano.

CGTN Español

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