El desarrollo de una infraestructura marítima no se mide únicamente por sus avances físicos, sino también por su capacidad de convivir responsablemente con el entorno que la rodea. En Puerto Armuelles, provincia de Chiriquí, la construcción del nuevo Muelle Multipropósito que adelanta la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) incorpora el componente ambiental como parte esencial de la ejecución del proyecto, con seguimiento científico permanente de las condiciones del ecosistema marino.
Durante este proceso, biólogos han identificado variedades de peces asociadas a comunidades marinas tipo arrecife dentro del área de construcción. Los resultados preliminares de un monitoreo realizado por una empresa de consultoría biológica sugieren que la estructura del muelle podría estar funcionando como un hábitat relevante para determinadas especies, una observación que demuestra la importancia de estudiar y comprender la dinámica de la vida marina durante el desarrollo de una obra de esta magnitud.
El seguimiento ambiental permite observar los posibles cambios que se producen en el entorno antes, durante y después de la construcción. No se trata únicamente de identificar impactos, sino de generar información científica que permita tomar decisiones oportunas para prevenir, corregir o mitigar cualquier alteración que pueda afectar la biodiversidad y los recursos naturales.
La observación forma parte del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), Categoría II, establecido para el proyecto mediante la Resolución N°090 del 19 de diciembre de 2023, emitida por el Ministerio de Ambiente. Bajo este marco, la protección ambiental se integra al desarrollo de la infraestructura portuaria, incorporando criterios técnicos y científicos destinados a promover una construcción responsable y ambientalmente sostenible.
Uno de los componentes fundamentales del monitoreo es conocer la riqueza y abundancia de peces y de organismos que forman parte del plancton, tanto fitoplancton como zooplancton. Estos microorganismos constituyen una pieza esencial de la cadena trófica marina y permiten comprender mejor las condiciones y transformaciones que experimenta el ecosistema.
Para obtener esta información se aplican metodologías científicas especializadas. En el caso de los peces, se utilizan atarrayas de malla fina, chinchorros y redes de trasmallo, con períodos controlados de recolección.
Las especies son posteriormente identificadas y registradas, siguiendo protocolos destinados a garantizar su adecuado manejo.
El estudio del plancton, por su parte, permite determinar su composición y densidad mediante muestras que son preservadas para su análisis en laboratorio. Los resultados aportan información sobre la estructura de la comunidad marina y sobre los organismos que sostienen buena parte de la alimentación de otras especies.
La prevención también ocupa un lugar central. Entre las recomendaciones de los especialistas figura mantener mecanismos de respuesta ante eventuales derrames de hidrocarburos u otras sustancias contaminantes, además de desarrollar inspecciones ambientales periódicas. La finalidad es contar con información que permita detectar tempranamente cualquier cambio y actuar de manera oportuna.
La experiencia de Puerto Armuelles refleja así una visión en la que infraestructura y conservación ambiental forman parte de un mismo propósito. Cada avance en una obra marítima implica también una responsabilidad con las especies, los hábitats y las comunidades que dependen de los recursos del mar.
Por: Earmy Carcache
Periodista
