Creado en 2009, BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) reúne a importantes economías emergentes. Con 11 países miembros oficiales, BRICS representa actualmente el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, casi la mitad de la población del planeta y el 26 % del comercio internacional.
Para ayudar a financiar la mejora de las infraestructuras e impulsar un crecimiento sostenible en los mercados emergentes, BRICS creó el Nuevo Banco de Desarrollo en 2014. Hasta ahora, el banco ha aprobado financiación por casi $43,000 millones, destinada principalmente a proyectos de transporte, la respuesta a la pandemia de coronavirus (COVID-19) y la eficiencia energética.
Más importante aún, durante los últimos cinco años, el Nuevo Banco de Desarrollo ha concedido una mayor proporción de su financiación en las monedas locales de sus países prestatarios, para ayudarles a reducir su dependencia del dólar estadounidense y mitigar los riesgos derivados del proteccionismo occidental.
También se han realizado esfuerzos similares en las transacciones transfronterizas.

Por ejemplo, China e Indonesia pusieron en marcha en junio un sistema digital que permite realizar pagos transfronterizos directos mediante códigos QR. Brasil y China comenzaron a liquidar su comercio en sus propias monedas en 2023. Y, según informaciones, India está comprando petróleo ruso en rupias.
Además de eludir las redes bancarias occidentales, BRICS también está introduciendo cambios en las estructuras de gobernanza mundial existentes.
Con la ampliación de 2024, BRICS elevó su cuota conjunta en el Fondo Monetario Internacional (FMI) por encima del 17%, aumentando significativamente el peso de voto de los mercados emergentes en la institución.
Mientras tanto, BRICS impulsa reformas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, reclamando más escaños y una mayor representación para los países en desarrollo.
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