--°C
Cargando...
Ciudad

Miradas femeninas del pasado nos orientan ante el reto de cómo gestionar la IA en el presente: La Mirada de Venus

No hay dudas de que, con su nuevo libro, Alejandro Félix de Souza ha dado un paso adelante, convirtiéndose en un verdadero innovador de las letras, al utilizar la Inteligencia Artificial (IA) para precisamente, con una mirada distinta, debatir precisamente cómo gestionar la gobernanza de esta herramienta que reta al ser humano, al imitar sus procesos de pensamiento.

No se trata de una mirada simple. Porque las mujeres no miran el mundo en blanco y negro. Sin embargo, consultar, a través de la IA a mujeres destacadas del pasado, aunque muchas sean desconocidas para nosotros, nos abre un mundo nuevo, en el que la gestión del conocimiento nos coloca ante la necesidad de convertir la IA en una herramienta y no en un fin en sí mismo.

En una conversación franca y abierta, Félix de Souza nos explica cómo trajo a nosotros La Mirada Venus, para alumbrar los retos y oportunidades que la IA le abren a la humanidad, y por supuesto a nosotros los panameños, quienes cada vez más estamos inmersos en un mundo donde el uso de la IA es cotidiano.        

-¿Por qué la mirada de Venus? ¿Qué hace que Venus, o la mujer, tenga una mirada diferente?

-Sí, qué bueno que me lo preguntas. Pero mira, a ver, cuando hice el libro sobre grandes figuras de la historia y la IA, investigué en más de 190 países, en cada país, miraba, bueno, qué personalidad sobresaliente hubo en la historia en diferentes campos de actividad humana, y en cada país veía lo mismo, pocas mujeres. Y pocas mujeres, sobre todo de épocas antiguas. Veía más bien mujeres en el siglo XX.

Después, lo que vi es que muchas de las mujeres que salían en esas listas, pero no todas, afortunadamente, eran las primeras que hacían algo que se presumía que ya había hecho un hombre. Entonces, claro, también lo significativo original del aporte de esa mujer quedaba un poco eclipsado porque bueno, ya un hombre había hecho algo.

Sin embargo, con esa investigación, afortunadamente, encontré mujeres valiosísimas, mujeres que, de repente, incluso nosotros no conocíamos que existían. Y entre ellas encontré, por ejemplo, la primera persona que puso su firma en algo, fue la primera persona que fue autora, y fue una mujer.

Esa mujer fue pionera, fue una sacerdotisa sumeria cuya firma se encontró en una tablilla de arcilla. Ella dijo, bueno, yo soy la autora de este himno dedicado a la diosa Luna, era una sacerdotisa sumeria que se llama Enheduanna, que escribió también un himno sobre el cosmos.

Autor e intelectual sobre IA, Alejandro Félix de Souza | Cortesía

Y en otros campos del saber, investigando así, país por país, y viendo personas sobresalientes, encontré que muchas mujeres también fueron pioneras.

Por ejemplo, la primera novelista, la primera persona que definió el género novela, es una japonesa del siglo XI que se llama Murasaki Shikibu, y escribió la novela de Genji, que era sobre una disputa en una corte imperial de Japón. Casi todas las novelas de intrigas cortesanas, todas las historias como Game of Thrones toman la mecánica narrativa que hizo Shikibu. Imagínate, en el siglo XI fue la creadora del género de la novela.

También encontramos a la creadora de la primera universidad en el mundo en funcionamiento continuo, la más antigua en el funcionamiento continuo, que fue una mujer también, es una marroquí, que se llamó Fátima Al-Fihri y creó una Universidad de al Qarawiyyin, en Fez, Marruecos que hoy, si visitas esta ciudad, es todavía una universidad 100% funcional.

Ella recibió una dote, de su padre que era un comerciante muy rico, y en lugar de gastarla, dijo, voy a hacer un templo del saber, abierto a todas las personas que quieran entrar y aprender. Entonces, algunos de los mayores sabios del imperio musulmán para que fueran a Fez a enseñar astronomía, matemática, física, biología, filosofía, obviamente y el Corán, porque era una universidad islámica, aunque abierta, incluso a judíos, cristianos y no creyentes.

Así encontramos también a la primera ginecóloga, la persona que creó el campo de la ginecología, una mujer medieval italiana, Trota (Trótula, por su diminutivo) de Salerno.

Todas ellas están reflejadas en este libro, sin contar a la persona que activó la historia. Y tengamos presente que fue Eva, la primera mujer, quien fue la persona en cruzar el umbral entre saber y no saber, entre tener libre albedrío y no tener libre albedrío, siendo quien activó la historia de la humanidad, para decirlo en términos tecnológicos.

-¿Cómo se conjunta toda esa historia de saberes y conocimientos que la mujer le ha aportado a la humanidad con la IA?

-Bueno, la idea fue lo siguiente. Cada tecnología abre un umbral de posibilidades para el ser humano. No es diferente a cuando dominamos el fuego, la escritura o la imprenta, todas esas tecnologías son también extensiones de nuestras capacidades de hacer.

Para que no se olvidará la experiencia, por ejemplo, de esta sacerdotisa sumeria, ella escribió, para que, si ella no estaba viva, su conocimiento trascendiera a través del tiempo. El sistema de escritura fue eso, una forma de extender nuestra memoria. Que la memoria tuya, la mía, la de cualquier persona trascendieran a través del tiempo.

Las armas fueron formas de amplificar o mejorar nuestra capacidad de cazar. Digamos, a una liebre no lo podíamos cazar con nuestras manos, teníamos que tirarle piedras, entonces encontramos que había formas mejores de cazar, por ejemplo, afilar una piedra para que tuvieran una punta y así pudiéramos, después inventamos la flecha o la lanza, luego descubrimos lo metales y creamos espadas y el hacha. Entonces todos esos artefactos fueron capacidades de mejorar o amplificar los límites de nuestras manos, los límites de nuestra mente, los límites de nuestras piernas, mediante medios de transporte, por ejemplo, ya que en lugar de caminar kilómetros utilizando nuestras piernas, montarnos un animal que nos pudiera transportar por kilómetros. Y después vino la rueda, que obviamente era una solución mejor, pero al final el deseo era el mismo. En resumen, hablamos de poder vencer el límite de nuestras capacidades de caminar.

Entonces, la humanidad siempre ha desarrollado artefactos o formas de darse prótesis cuando nosotros teníamos capacidades limitadas, y la IA es la continuidad de ese esquema. Esto es una continuación de ese esquema, es como la penúltima, porque siempre va a haber una que viene después de la IA, porque el ser humano así avanza siempre, creando, intentando cosas para aumentar sus posibilidades de hacer.

Entonces yo dije: ¿qué tal si en lugar simplemente analizar cómo utilizar ésta nueva tecnología, evaluamos las oportunidades que ofrece su uso y cuáles son los riesgos que conlleva esa tecnología y cómo podemos mitigarlos?

Y luego pensé, qué tal si en lugar de recurrir a estos expertos, que a veces son idólatras de la tecnología o los tecnócratas que la producen, los que dicen la IA va a venir a resolver todos los problemas de humanidad, y que sólo hay que darle recursos y tiempo para que podamos resolver hasta extender la vida de la gente, o son tecnófobos, que dicen, cuidado porque esta tecnología puede afectar empleos, puede crear grandes distorsiones en la sociedad, puede crear pereza mental en el proceso de adquirir conocimientos, recurrimos a un grupo de mujeres ilustres de la historia para que nos orienten.

Cada tecnología abre un umbral de posibilidades para el ser humano

Qué tal si, en lugar de recurrir a un solo experto que se puede equivocar o un experto contemporáneo se pueden equivocar, reúno grandes voces de la historia, que sirvan como una enorme Junta Directiva de expertos, o un Comité de Sabios, que nos dé luces sobre las posibilidades esta tecnológicas.

Trabajé con IA, obviamente partes de éste trabajo, porque el autor obviamente tiene que meter su mano, sino la IA puede alucinar. Pero es muy interesante ver, incluso en ese proceso de hacer este trabajo, utilizando la tecnología básica, Chat GPT normalito, porque lo que quería era también mostrarle a la gente que la IA que usamos para cosas muy tontas, puede hacer cosas tan singulares y sublimes como conversar con gente muerta, con gente que vivió hace cientos o miles de años para que nos dé luces sobre dilemas del presente.

Yo les pregunte a estas mujeres sobre IA, pero también podemos preguntar otras cosas: cómo gobernar mejor, cómo criar a los hijos, cómo alimentarnos mejor, no sé, se puede preguntar sobre todo tipo de cuestiones contemporáneas.

-¿Por qué preguntarles a voces del pasado uno de los temas más importante de nuestro tiempo, como es la gobernanza de la IA?

-Podemos tener muchos problemas en la vida humana, pero por primera vez encontramos una creación nuestra que desafía algo que el ser humano todavía no se había encontrado, porque invade nuestro ser. O sea, la IA simula pensar, simula sentir, simula muchas cosas en las que el ser humano estaba solo. Que definían nuestra humanidad. Hasta ahora el ser humano no tenía mucho desafío.

Un elefante, por más grande que sea, o una ballena, incluso el animal más terrible, no representa un peligro para la humanidad en su conjunto, ya que un humano con tecnología le puede vencer, ya sea con el fuego o con una red, no hay casi ninguna otra criatura viviente que amenace al hombre como especie.

Pero la IA sí tiene ese potencial, la amenaza, y por eso es muy importante la gobernanza de esta herramienta y para gobernar esta herramienta es muy bueno de este consejo de grandes sabios en diferentes umbrales de la historia humana. Este es el umbral en el que estamos ahora.

Siempre estamos afrontando un problema. Descubrimos esto, vemos que tiene esta posibilidad, pero también este uso malo, ¿no?

-¿Cuando hablamos de gobernanza de la IA, hay un dilema y es que la IA se ha desarrollado en múltiples países al mismo tiempo y no todos tienen los mismos estándares?

-El libro es muy interesante porque no es literatura pura, en realidad, sí es literatura, porque es ficción histórica, pero especulativa. Pongo a estos personajes, no a hablar de la vida en su tiempo, sino de su vida en nuestro tiempo.

Ellos nos dan muchas luces, por ejemplo, sobre temas como la equidad en el acceso o la soberanía digital, la cooperación entre países para que esto sea bien público, que beneficie a toda la humanidad y no una propiedad egoísta tomada por una parte del mundo.

Y por eso pongo a mujeres, porque en la historia humana, la mujer ha estado muy en un rol muy secundario en la historia documentada, aunque parece que la IA se alimenta de la historia documentada.

Hasta entrado el siglo XX el registro histórico es absolutamente desequilibrado, digamos, desbalanceado, porque el aporte de mujeres en ciencia, política, en filosofía, en arte, respecto a la producción intelectual, es poco reconocida, al punto que de un 100%, no sé, se les reconoce 9% de aportes en la historia humana.

Entonces, la IA se alimenta sólo de la mirada masculina, que es de conquista, de poder, y no pone tanto el énfasis en cosas como la empatía o la responsabilidad que son cualidades que históricamente les ha tocado ejercer a las mujeres. De hecho, ha quedado documentado, el riesgo de que la IA se alimente de 10 países que han dominado la historia de la humanidad hasta la segunda mitad del siglo XIX, de los cuales ocho son países europeos y después en la segunda mitad del siglo XIX y gran parte del siglo XX se suman Estados Unidos y Rusia (incluyendo la etapa de la Unión Soviética). Esto excluye de la historia a América Latina, África, Oceanía y Asia, lo que incluye a Japón, y a veces, muy pocas veces, reconoce a la China antigua.

Tengamos presente que en el mundo hay más de 8,300 millones de seres humanos, pero la IA se está alimentando de países que hoy representan menos del 10% de la población mundial.

-¿Esto genera un sesgo abismal?

-El sesgo por el que estás preguntando es algo muy importante, y es algo sobre lo que el libro nos busca alertar. La IA va a ser mucho mejor si incluye una perspectiva como la de las mujeres.

Por eso, acá en las mujeres, no todas son europeas, no todas son norteamericanas, no todas. Hay latinoamericanas y africanas. Donde pude elegir, elegí predominantemente, si podía, alguna mujer del tercer mundo.

Y el libro habla mucho de que las tecnologías pasan. Que no tenemos que idolatrarlas, porque las tecnologías mueren. Entonces habla mucho de darle a la tecnología el lugar adecuado en nuestra vida, porque como el dinero soluciona muchas cosas, pero no puedo hacer todo. Porque hay cosas que el dinero no soluciona. No compro un hijo, no compro un amor verdadero, no compro una amistad.

Entonces, lo mismo pasa con la IA. Los personajes de mi libro nos hablan de una actitud humana que los romanos denominan prudencia y los griegos llamaban frónesis, que es esto, es la prudencia de la tecnología. No dejar que avance sola, de manera silvestre, como diríamos en buen panameño, y que irrumpa como un elefante en una cristalería, rompiéndolo todo en su camino.

-Alejandro, para aterrizar ya en Panamá. ¿Por qué en Panamá ya hay empresas utilizando la IA? ¿Qué hacemos con la IA? 

-En Panamá ya hay personas utilizando IA en sus teléfonos y a veces no tenemos claro ni cuáles son los riesgos ni cuáles son las posibilidades reales o cómo tenemos que usar esas herramientas, porque muchas veces se piensa, bueno, yo le pregunto y me contesta, pero es que preguntar de alguna forma ir entrenando a esa IA en nuestros gustos, en nuestras prioridades y en nuestros intereses, y luego ella desarrolla por sí sola.

Entender que el límite es bueno.

Libro La Mirada de Venus | Cortesía

En Panamá, obviamente, somos adoptadores de tecnología, no somos normalmente generadores de tecnologías y eso tiene aspectos positivos.  Yo creo que el uso de la IA en la vida, por ejemplo, para procesar información más rápido, para investigar un tema, imagino que para lo que mucha gente lo usa, para divertirse con alguna recreación de fotos, ese tipo de cosas para uso personal. Es algo muy humano, es algo que no tenemos que satanizar, pero sí advertir sobre los riesgos.

Por ejemplo, que la gente no entienda que no en todas sus actividades profesionales o sus actividades estudiantiles, tiene que usar la IA, porque si no, el músculo mental, el músculo de la inteligencia se atrofia, porque estamos delegando en la IA y el ejercicio de pensar, cosa que no podemos hacer en realidad, porque la IA es un asistente para ayudarnos a procesar grandes volúmenes de información y darnos un primer borrador y no un trabajo final, porque uno no le presentaría un borrador de un trabajo a un profesor a su jefe.

Uno tiene que, hacer este fue mi primer borrador, para luego pulirlo. Entonces, eso sí sería algo que me parece que tu audiencia y tus lectores siempre tendrían que llevárselo al hablar de IA.

Tomémoslo como un gran productor de borradores, pero el juicio humano, la parte crítica humana, el raciocinio humano, tiene que trabajar con ese borrador, no podemos mandarle ese borrador al mundo, no podemos mandarle ese borrador a nuestro jefe, no podemos mandar ese borrador a nuestros profesores.

Porque digo, la IA es cómoda y nos ahorra energía, pero nosotros tenemos que sudar.

¿Qué tiene todo esto de bueno para nosotros, los panameños?

-Para mí el panameño es muy creativo. Entonces, a ese borrador del que venimos hablando lo podemos enriquecer con nuestro sabor, en nuestro trabajo, nuestro trabajo creativo, en nuestros estudios, para darles nuestro sello personal, diríamos nuestra impronta personal.

Esto siempre le digo a la gente que dice que se puede utilizar la IA en el proceso creativo de un ciclo.

Miguel Ángel, cuando tenía este bloque de piedra de 3 metros, no se ponía a entrarle al bloque de piedra. Les decía a sus ayudantes, mira, por acá a ver la rodilla, por acá ver el brazo, digo, refinarlo un poco y yo le doy el toque final.

Lo mismo hacía Leonardo da Vinci. ¿Qué hacen los asistentes en los pintores?

Para que los pintores del renacimiento pudieran pintar así en masa, tenían taller de asistentes que les trabajaban básicamente el borrador del cuadro, y el maestro lo que hacía era darle los toques finales.

-Lo quiero que nos diga cuándo se presenta el libro, dónde, para que el que nos lee, esté ahí interesado, sepa a dónde acudir.

-Los libros están en la imprenta ahora, así que todavía no los tengo para la venta, pero el 25 de agosto, el martes, 25 de agosto a las 6:00 p.m. En el salón Boquete del Centro de Convenciones ATLAPA, en la Feria del Libro de Panamá, vamos a estar haciendo el lanzamiento de este libro, con un panel espectacular.

Vamos a tener mujeres muy destacadas en nuestra vida, muy respetadas, muy admirables, en nuestra vida nacional panameña, que van hablar un poquito del libro, qué impresión produce el libro.

El libro tiene densidad narrativa, la densidad de los mensajes que tiene cada párrafo muy profundo, tú cuando lees un párrafo y lo lees una semana después dices, encontré otro significado. Porque el libro está hecho con ese enfoque autoral, digamos. Busca en el lector muchas cosas, no solo una canción. Entonces, lo que le han dicho personas que les da un poco el libro para escuchar su opinión y bueno, y ver hay cosas que calan.

Bueno, a la gente le sorprende mucho el libro, le sorprende mucho cómo estas personas nos pueden ofrecer guías sobrevivir a dilemas humanos, porque el libro habla de la experiencia oficial, pero sobre todo para decirnos muy fuertemente los personajes, ojo, no necesitamos máquinas más inteligentes, necesitamos una mejor humanidad, humanidad más sabia.

Entonces, más que trabajar en máquinas que imiten al humano, debemos mejorar al humano para que las máquinas no tengan como punto de partida los errores humanos, digamos, sino un humano decente. Entonces, eso lo recoge el libro.

Yo, cuando empecé a trabajar esto me di cuenta, esta es la conversación más importante de nuestro tiempo. Olvídate de Irán, de Ormuz, de Ucrania, porque esto asalta nuestra humanidad. Digamos. La IA cuestiona nuestra humanidad. Fue una conversación civilizatoria. Estamos creando criaturas que se parecen a nosotros.

Por eso Eva es muy importante en el libro, es el primer personaje del libro, porque es un experimento que se sale del control del laboratorio. El creador había diseñado un entorno controlado que era el paraíso y Eva rompe las reglas de ese ambiente controlado. Por eso me inspiró mucho cuando estaba pensando en el libro, porque es probablemente uno de los personajes principales del libro, porque es la persona que atraviesa el plano del no saber al saber, y nos muestra el precio del conocimiento. Exilio, frío, calor, trabajo, parto, toda una serie de cosas vinieron aparejadas al conocimiento. Porque conocer implica trabajo, ya que sin duda la ignorancia es mucho más cómoda, porque conocer es un trabajo que nunca acaba. Nunca acabas. La persona más inteligente que puede tener el mundo siempre ha sido consciente de que no puede saberlo todo.

Por ese libro, lo que busca es esto, es una constelación de voces que, desde diferentes ámbitos, actividades y épocas históricas, nos dan luces sobre este tipo de temas como el que tenemos que afrontar ahora, debido al surgimiento de la IA, una tecnología con el potencial de cambiar fundamentalmente la sociedad.

Por: Hitler Cigarruista

Economía Panamá 

[contenido_relacionado]