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A. Latina podría captar inversión productiva en materia de generación de energía, revela informe de McKinsey

Ante las reconfiguraciones en las cadenas de suministro y las economías, el McKinsey Global Institute (MGI) ha publicado el informe «Catalyzing competitiveness: Where investment happens and why«. El documento plantea un método directo para evaluar la competitividad de las naciones: el seguimiento de la inversión productiva. La premisa del estudio es que las empresas destinan capital a las ubicaciones donde proyectan competir con éxito, convirtiendo la inversión en un indicador del empleo y la producción del futuro.

Para determinar los factores que dictan estas decisiones, la investigación utiliza un enfoque bottom-up. Los sectores analizados abarcan desde la producción de semiconductores, baterías y acero, hasta el desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial (IA). El estudio compara las condiciones de China, Europa y Estados Unidos (EE.UU.), e integra datos sobre el rol de América Latina en este mapa.

América Latina: Recursos frente al costo de capital 

El informe reserva un análisis para América Latina, señalando su capacidad para captar una cuota de la inversión productiva global. El documento examina el caso de la energía solar en Brasil, que combina plantas solares fotovoltaicas con sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS).

Los resultados confirman que América Latina cuenta con una ventaja estructural basada en sus recursos naturales. En Brasil, el costo de la energía firme es de $65 por megavatios hora (MWh, por sus siglas en inglés). Esta métrica se sitúa a corta distancia de los $50 por MWh registrados en China. El estudio determina que la barrera de entrada para acelerar la inversión en la región no es la viabilidad de los recursos, sino el costo de financiamiento y capital.

América Latina cuenta con un esquema de condiciones a favor: energía renovable, disponibilidad de minerales críticos y mano de obra. Para transformar estos factores en desembolsos de capital, el informe establece que los gobiernos y el sector privado deben activar siete palancas de acción.

Divergencia en los flujos de inversión global 

El documento registra una separación en los niveles de inversión de las tres economías de referencia. China destina anualmente $4.4 billones a activos productivos netos. Esta cifra equivale a más del triple de la inversión neta combinada de Europa y EE.UU. Sin embargo, el estudio señala que la rentabilidad del capital en China es un 40% inferior a la de sus contrapartes.

Por su parte, Europa enfrenta la necesidad de cubrir un déficit de inversión de 800,000 millones de euros al año. EE.UU., en cambio, orienta sus esfuerzos a incrementar la inversión en el sector manufacturero con el objetivo de mitigar los riesgos asociados a la dependencia de importaciones de terceros países.

La brecha de costos: Manufactura e I+D 

La investigación concluye que los costos nivelados (levelized costs) en Europa y EE.UU. representan un obstáculo para la atracción de capital. En la industria manufacturera, los costos superan en un 50% a los de ubicaciones como China. Esta diferencia se explica por los niveles salariales que no se compensan con incrementos equivalentes en la productividad.

En las áreas de investigación y desarrollo (I+D), la diferencia de costos alcanza hasta el 300%. En estos segmentos, el tiempo de llegada al mercado (time-to-market) actúa como el factor de decisión. Adicionalmente, factores como las variaciones en los precios de energía, los costos de materias primas, los subsidios gubernamentales (que varían hasta ocho veces entre regiones) y los tipos de cambio amplían las brechas en la industria pesada.

Soluciones y escenarios de convergencia 

Para corregir las diferencias y reequilibrar la inversión, las economías deben implementar estrategias de eficiencia. El informe del MGI incluye un análisis de escenarios (what if) que proyecta los resultados de aplicar estas medidas. Las proyecciones indican que es posible cerrar entre un 30% y un 80% de la brecha de costos mediante acciones como:

  • Incrementar los niveles de productividad en un 30%.

  • Alcanzar la convergencia en los costos de equipamiento, energía y materiales.

El equilibrio también requerirá especialización en industrias, innovación en los países de costos superiores y una revisión de las políticas industriales para ajustar las distorsiones de competencia. 

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