China está acelerando el desarrollo del almacenamiento energético como parte clave de su transición hacia un sistema energético moderno dentro del XV Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social. Según un informe reciente del sector, la capacidad instalada acumulada de nuevos sistemas de almacenamiento superará los 370 millones de kilovatios (KW, por sus siglas en inglés) en el año 2030, lo que supone más de 1.5 veces el nivel previsto al cierre del XIV Plan Quinquenal.
El documento subraya que el país ha elevado el almacenamiento energético a la categoría de industria estratégica emergente, considerándolo un pilar fundamental del nuevo sistema energético nacional.
El crecimiento ya es notable. Solo en 2025, China añadió 66 millones de KW de nueva capacidad, un aumento interanual del 51.9%. Con ello, la capacidad total en operación alcanzó los 136 millones de kilovatios a finales de ese año, un 84% más que en 2024 y más de 40 veces superior al nivel registrado al término del XIII Plan Quinquenal, manteniéndose como líder mundial en este ámbito.
A medida que aumenta la participación de energías renovables, también crece la demanda de sistemas de almacenamiento más eficientes y de mayor duración. Se estima que, para 2030, el tiempo medio de almacenamiento pasará de las actuales 2.58 horas a cerca de 3.5 horas, lo que favorecerá el desarrollo de tecnologías como las baterías de flujo o el almacenamiento por aire comprimido.
Este avance responde a la necesidad de dotar al sistema eléctrico de mayor capacidad de regulación a largo plazo, en un contexto donde las energías limpias ganan protagonismo. Así, el almacenamiento energético está evolucionando rápidamente, pasando de ser un recurso complementario a convertirse en un componente esencial de la infraestructura eléctrica.
En este escenario, el impulso al almacenamiento no solo refuerza la seguridad energética, sino que también sienta las bases para una transición más estable y eficiente hacia un modelo energético bajo en carbono.
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